Comercial de Burguer Boy, México, 1988

La reina de todas las cadenas de comida rápido en México era “Burger Boy

“Burger Boy” fue la primera cadena que se desarrolló no como un restaurante sino como concepto. Cada detalle, desde la decoración hasta los nombres de las hamburguesas estaban combinados o coordinados entre sí. Lo que en la calle podría haber sonado ridículo, adentro del local era absolutamente natural. A nadie le sonaba extraño o infantil, pedir una “unifante”, “brontodoble” o una “dinotriple”, siempre acompañada de papas fritas tiesas y un mega refresco de limón, coca o manzana. El Burger Boy se volvió tan popular, que llegó a controlar casi todo el mercado de cadenas de restaurantes que no distinguen edades, clases sociales o zonas geográficas (claro que a Chiapas jamás llegó).

Burguer Boy fue víctima de la globalización y de las leyendas urbanas. Mitos sobre la procedencia y la naturaleza de la carne usada en las hamburguesas, y sobre la higiene, curiosamente paralelos a la llegada a México de la transnacional MacDonald´s, marcaron el inicio del fin.